Este es un comunicado para todo aquel que quiera escuchar la historia de un fugitivo:
Por fin he conseguido salir de la bastilla ovárica en la me encontraba preso, pero aunque os parezca difícil de creer, mis primeros días de estancia fueron una delicia, empezando porque tenía un montón de espacio para mis cosas y estaba rodeado de un ambiente acuoso que era agradabilísimo y comodísimo, además de que todas mis cosas las tenía ordenadas estilo zent. De la barriga, me salía un cable con terminal USB 2.0 de alta velocidad que me servía de enlace con el mundo exterior, posiblemente una nevera;¡qué comilonas me he pegado!!!! Jamoncito, marisquillo del barato, dulcecitos y un liquidito fresquito de color amarillo, que según llegue a entender se llama zumo de cebada y que al parecer es el liquido elemento del exterior. Los días en mi celda trascurrían agradablemente entre ejercicios, descansos, comilonas, lectura de distintas publicaciones como Nature, Quo, Muy interesante y sobretodo el Playbaby, que tiene unos artículos sobre anatomía humana bebebística que no veas, grrrrrrr!!!!! Aunque la mayoría del tiempo me dedicaba a pensar en el por qué estaba aquí, y cuál era el delito cometido para encontrarme en esta cárcel. Del exterior me llegaban voces de gente que no había visto en mis –1día de vida; la que más escuchaba era una voz dulce y melodiosa que según parecía, decía ser mi mamá; yo notaba sus caricias y susurros aunque no podía sentir sus manos, le escuchaba decir las ganas que tenía de verme, aunque nunca se dignó a visitarme, pero algunas otras veces le escuchaba cada palabro que no me atrevo a reproducir por temor a represalias por parte del un tal “castigador”. Otras de las voces que oía provenían de dos niñas preguntando cuando iba a salir a jugar con ellas, que también acariciaban las paredes de mi celda, y a las que no he podido ver todavía, aunque tengo muchas ganas de que me hagan una visita. El cuerpo se me ponía malo cada vez que escuchaba acercarse los pasos del alcaide de la prisión. ¡Joe que tío!, todo er día dando voces y encabronado: que si esto, que si lo otro, que lo de mas allá... Pero de lo que mas hablaba era de una criatura que iba a estar siempre castigada en no sé qué rincón por haberle fastidiado la vida. Que alegría de tío!!!!!!Yo me preguntaba que si a ese lo iban a tener en un rincón, que habría tenido que hacer yo para estar encerrado. Los días se sucedían y empecé a darme cuenta de que mi celda se iba haciendo cada vez mas pequeñita, hasta que me di cuenta que estaba “tasmenete” equivocado y que era yo el que estaba aumentando de tamaño. Tuve que ir vendiendo mis escasas propiedades en Ebay: la consola, la tele, el horno miniondas, la cama de babytronio, en fin, todo lo que tenia, hasta que me vi literalmente en pelotas, pero ni por esas, el espacio se iba reduciendo cada vez más. Yo intentaba hacerme fuerte en mi cubículo, así que convertí mi estructura zent, en una trinchera con cepos para osos y demás. Porque si algo no quería, era encabronar a el alcaide, aunque empezaba a circular en el ambiente el bulo de los hombres de verde, que al parecer son unos hyppies que dicen que vienen como fuerzas de paz y lo que hacen es desalojarte a mala leche. ¿Cómo le explicaría yo a el alcaide mi ausencia de la cárcel? No....es que llegaron unos tíos.....me abdujeron......o quizás fueron unos ocupas que me sacaron.... o quien sabe si los hombres de Harrison, y me he despertado aquí afuera. Ni de coña!!!!!, ese tío es un coñazo, de aquí no me saca ni Dios hasta que yo vea posibilidades de fuga reales.
El día 6 de septiembre todo se empezó a nublar; me trasladaron a un centro de extracción en contra de mi voluntad, y ahí empezaron las hostilidades. Mi espacio vital empezó a deformarse cada dos por tres, encogiéndose y expandiéndose. A lo lejos se veía una luz procedente de una abertura que aparecía y desaparecía a un ritmo irregular. Detrás de la luz, podía divisar claramente a los hombres de verde, con máscaras para que no les pudiera reconocer y que comentaban que parecía que el proceso se iba a “dilatar”. En ese momento tuve clara la táctica que debía seguir :cada vez que la abertura apareciese, yo me encargaría de cerrarla con las manos, de forma que la gente de fuera se cansara de intentarlo y me dejaran en paz. Pero no fue así; los hombres de verde decidieron emplear el juego sucio y utilizar armas blancas y de repente apareció una navaja de Albacete que irrumpió violentamente en mi cubículo. Apenas tuve tiempo de esquivarla con una maniobra felina digna de Spiderman, y como una exhalación intente sacar la mía del bolsillo, pero me acordé de que no llevaba bolsillo de serie y que la navaja la había subastado en Internet. Acojonado, intenté guarecerme en el interior, pero ni por esas, me agarró un guante blanco y me sacó de allí. ¡¡¡¡¡Hay que ser cobardes!!! Siete contra uno, todos gigantes y armados, y lo peor de todo es que llegó uno y me soltó una hostia que lo flipas; todavía me esta doliendo, pero me he quedado con su cara y en el recreo, cuando esté despistado le voy a quitar el bocata. Después de numerosas vejaciones que por pudor no voy relatar, se abalanzaron unos pocos contra mi y yo gritaba ¡!!!de uno en uno, mamones!!!; pero nada; me dieron tortas hasta en el carnet de identidad (y eso que aún no he tenido tiempo de ir a sacármelo) y escuché a uno decir: “dejarlo en sus brazos”. El fin estaba cerca, lo intuía; por fin iba a dejar de sufrir, sólo esperaba que fuera rápido; pero en contra de mis pensamientos, me soltaron en los brazos de la persona mas dulce y bonita que existe. No paraba de abrazarme y besarme, y de decirme lo mucho que me quería, que lo había pasado muy mal pero que me perdonaba. Gire la cabeza y vi la enorme herida que tenia en la barriga; los de verde la habían rajado mientras me defendía seguro y tenía más puntos que el Betis en toda la temporada pasada. Mi dulce descanso se vio interrumpido cuando me trasladaron a mi celda de metacrilato, que parecía que estaba dentro del escaparate de Zara con todo el mundo mirándome, pero el recuerdo de mi mama sujetándome entre sus brazos había merecido la pena, me reconfortaría en mi larga estancia encerrado, y eso que aún quedaba lo peor: el alcaide no se había enterado aún de mi salida de la cárcel...
CONTINUARÁ...
viernes, 12 de septiembre de 2008
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1 comentario:
Muy bien descrito, con profusión de detalles y experiencias vividas como reales: este niño promete; espera que lo coja la tía Alicia para darle unas teóricas y ya lo tenemos con el Planeta o algún otro premio literario. Seguro que el transcriptor de lo que el niño dice ha tenido comunicación directa con él (por el usb?).
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